Las personas con lupus que tuvieron una infancia difícil tienen una mayor actividad de la enfermedad, una peor depresión y peor salud en general que los que tienen una mejor infancia, así lo reveló un estudio reciente publicado en la revista Arthritis Care & Research.

Las malas experiencias de la niñez incluyeron abuso, negligencia y desafíos domésticos.

El estudio incluyó a 269 pacientes con lupus en California. De ellos, alrededor del 63% reportaron al menos un tipo de mala experiencia en la niñez y alrededor del 19% reportaron al menos cuatro. Las tasas en los pacientes con lupus fueron similares a las de la población general.

Las malas experiencias infantiles fueron más comunes entre los pacientes con lupus que eran mayores, mujeres, hispanos o negros, no tenían un título universitario y tenían una inflamación renal debida al lupus (nefritis por lupus).

Cuanto mayor sea el número de experiencias adversas en la infancia, peor será la actividad de lupus, depresión y salud general del paciente, mostraron los resultados.

Por ejemplo, aquellos con más de cuatro malas experiencias en la niñez reportaron casi el doble de puntajes de actividad de la enfermedad que aquellos sin experiencias adversas en la niñez.

Según el estudio de la Universidad de California en San Francisco, estos hallazgos no se asociaron significativamente con la actividad, el daño o la gravedad del lupus evaluado por el médico.

«Nuestros resultados apoyan la idea de que el estrés en forma de [experiencias infantiles negativas] puede ser un factor en la mala salud del lupus sistémico, tanto en el desarrollo de la enfermedad como en los resultados más graves«, dijo la doctora Kimberly DeQuattro, investigadora clínica en reumatología y autora principal del estudio.

La especialista hizo un llamado a realizar un mayor esfuerzo para prevenir el abuso y la negligencia durante la infancia, así como para concretar intervenciones clínicas y de salud mental que fomenten la resiliencia en la edad adulta.

El lupus es una enfermedad autoinmune en la cual el sistema inmunológico ataca los tejidos del cuerpo, causando una inflamación generalizada y daño en los órganos afectados.

La genética y el medio ambiente desempeñan un papel en el lupus, y el estrés es un posible desencadenante de la aparición de la enfermedad y de sus brotes. Asimismo, puede conducir a una discapacidad crónica.

«Este trabajo en pacientes con lupus apoya más ampliamente el cuerpo de estudios sobre la adversidad y el trauma en la infancia» que han encontrado un vínculo entre las experiencias negativas y la salud, subrayó DeQuattro, aunque la investigación solo encontró una asociación entre ambas.

«Nuestros próximos pasos serán analizar otros tipos de estrés y trauma, cómo responde el cuerpo a estos y cómo se relacionan con los resultados del lupus«, acotó.

 

Vía: Health Day News