La enfermedad hepática crónica se conoce como el “asesino silencioso”, ya que no muestra síntomas obvios hasta que la enfermedad ha progresado a una etapa avanzada. Por lo tanto, hacer un diagnóstico adecuado en una etapa temprana de la progresión de la enfermedad puede ser un desafío clínico.

Un equipo internacional de investigadores, afiliado al Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Ulsan (UNIST, por sus siglas en inglés) en Corea del Sur, ha identificado una nueva ruta que regula las vías de señalización inducidas por la matriz extracelular (MEC). Esto serviría como un nuevo marcador de diagnóstico y un objetivo terapéutico en la lucha contra las enfermedades crónicas del hígado.

Dirigido por la profesora Jiyoung Park en la Escuela de Ciencias de la Vida del UNIST, el equipo de científicos descubrió que la endotropina (ETP) desempeña un papel crucial en la producción de un microentorno patológico en tejidos del hígado de enfermedad hepática crónica. ETP es un marcador de la formación de colágeno tipo VI (COL6), conocido como el vínculo entre la obesidad y el cáncer.

Los niveles de ETP en los tejidos adiposos son elevados en la obesidad o la diabetes y se asocian con fibrosis, inflamación y angiogénesis del tejido adiposo, lo que conduce a una disfunción metabólica en los tejidos adiposos y a la resistencia sistémica a la insulina“, detalló la profesora Park, quien descubrió la ETP por primera vez en 2012. “A través de la identificación de la correlación entre la ETP y la enfermedad hepática crónica, este estudio abrió nuevas puertas en la lucha contra las enfermedades hepáticas“.

El estudio revela que la ETP desempeña un papel importante en la interacción entre ‘hepatocitos’ y ‘células no parenquimatosas’ en la progresión de la enfermedad hepática, haciéndolo de la siguiente forma:

  • Las vías de señalización de la ETP matan a los hepatocitos.
  • Las sustancias de los hepatocitos muertos interactúan con los hepatocitos, causando inflamación y endureciendo al hígado.
  • Finalmente, si el círculo vicioso que conduce a la ‘apoptosis – fibrosis – inflamación’ continúa, la enfermedad hepática crónica y el cáncer de hígado también se producen.

En este trabajo, la profesora Park y su equipo de investigación examinaron los tejidos hepáticos de pacientes con carcinoma hepatocelular (HCC, por sus siglas en inglés) y encontraron que la presencia de ETP en regiones vecinas de tumores está fuertemente asociada con un mal pronóstico en pacientes con HCC. Además, para evaluar la función directa de la ETP en los tejidos hepáticos, el equipo de investigación generó un ratón transgénico ETP inducible y específico para el hígado (Alb-ETP) y descubrió que la sobreexpresión de la ETP es un desencadenante del cáncer de hígado.

Los anticuerpos terapéuticos que inhiben la actividad de la ETP se pueden usar para romper el círculo vicioso que se produce entre las células del tejido hepático“, indicó Park. “Esto sugiere que la ETP podría desarrollarse como una sustancia objetivo para un agente terapéutico específico que facilitaría el tratamiento de pacientes con enfermedad hepática crónica“.

La ETP es una sustancia extracelular que se puede detectar fácilmente en la sangre“, afirmó Park. “La ETP, que aparece en la etapa temprana de la enfermedad hepática crónica, también puede servir como un marcador de diagnóstico temprano“.

El estudio fue publicado recientemente en la revista Journal of Pathology, una de las principales revistas científicas en el campo de la patología.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science