La Universidad de Sechenov en Rusia, junto con sus colegas alemanes, sugieren un nuevo método altamente sensible, rápido y sin dolor para diagnosticar el cáncer de riñón. Este método se basa en la medición de la respuesta inmunitaria a arrestina-1, una proteína de la retina que se sintetiza en las células cancerosas de los riñones.

Los tumores pueden ser benignos o malignos. Los primeros no son extremadamente peligrosos, pero pueden evolucionar hacia los últimos, y estos, a su vez, suelen ser la causa de cada seis muertes por este cáncer en el mundo. Alrededor del 90-93% de todos los tumores renales son malignos, y actualmente no existen métodos efectivos para su diagnóstico temprano. Las etapas iniciales del cáncer de riñón no tienen signos ni síntomas específicos y, por lo tanto, a los pacientes a menudo se les diagnostica cáncer renal cuando ya ha hecho metástasis. En este punto, los médicos hacen el pronóstico no sobre la posibilidad de recuperación, sino sobre la esperanza de vida de un paciente.

Las células cancerosas son las células con desviaciones considerables en su comportamiento, como la división, el desarrollo o la síntesis de proteínas anormales. Las proteínas pueden sintetizarse en cantidades incorrectas, en un lugar equivocado, o pueden ser de mala calidad. Normalmente, la arrestina-1 se sintetiza solo en la retina del ojo, y su aparición en otro órgano del cuerpo puede causar una respuesta autoinmune intensiva (es decir, una reacción contra las proteínas propias del cuerpo). Ya se ha descubierto que la arrestina-1 está presente en el melanoma (tumor de piel maligno). Sin embargo, la idea de revisar las células tumorales del riñón para este tipo de proteína y medir la intensidad de la respuesta inmune a ella resultó ser nueva para el mundo científico.

Los investigadores querían averiguar si era posible usar los anticuerpos para arrestina-1, así como la proteína en sí misma, como un marcador de enfermedades renales cancerosas. Para ello, tiñeron secciones de tejido, realizaron análisis de sangre y secuenciaron las muestras. Las muestras para el experimento se obtuvieron de pacientes que padecían tumores renales malignos y benignos. Los anticuerpos para arrestina-1 se encontraron en el suero sanguíneo del 75% de los pacientes. En concreto, la proteína se identificó en el 90% de los tumores benignos y en más del 50% de los cancerosos. El aumento de los niveles de arrestina-1 también se observó en la metástasis, especialmente en la metástasis cerebral.

Todos los subtipos de tumores renales sintetizan arrestina-1, lo que hace que este método sea ineficiente para el diagnóstico diferencial. Sin embargo, debido a su alta sensibilidad a los crecimientos benignos, el método ayuda a diagnosticar la enfermedad en etapas tempranas cuando las posibilidades de recuperación son las más altas. El procedimiento de diagnóstico se reduce a una simple prueba de sangre para los anticuerpos que combaten a arrestina-1, en lugar de una biopsia que es técnicamente complicada y dolorosa para un paciente. “El descubrimiento de la síntesis de arrestina-1 en casos de cáncer de riñón sugiere la posibilidad de desarrollar vacunas anticancerosas basadas en esta proteína en un futuro próximo“, dijo Andrey Zamyatnin, coautor del trabajo y jefe del Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Sechenov.

La investigación fue concretada por la Universidad de Sechenov junto con científicos del Centro Científico Médico y Genético, la Universidad Ludwig Maximilian de Munich, el Instituto Belozersky de Biología Físico-Química en la Universidad Estatal de Moscú Lomonosov, el Centro Médico Nacional de Investigación en Radiología, y el Instituto de Química Bioorgánica de la Academia de Ciencias de Rusia.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science