Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia (UVA) en Estados Unidos, identificaron un contribuyente inesperado a la artritis reumatoide que ayudaría a explicar los brotes dolorosos asociados con la enfermedad. El descubrimiento apunta a un nuevo tratamiento potencial para este trastorno autoinmune y permitiría el uso de un simple análisis de sangre para detectar personas con alto riesgo de desarrollar la enfermedad.

El prometedor descubrimiento es uno de los primeros en surgir de la nueva afiliación entre dicha institución e Inova Health, una colaboración que busca concretar avances médicos y avanzar en la lucha contra la enfermedad. En este caso, el descubrimiento sobre la artritis se originó en el laboratorio del doctor Kodi Ravichandran, de la UVA, y fue posible al combinar los recursos y la experiencia de su equipo con los del doctor e investigador de Inova Thomas Conrads.

Entendiendo la artritis reumatoide

Los nuevos hallazgos sobre la artritis reumatoide se produjeron de manera inesperada. La doctora Sanja Arandjelovic, científica investigadora del grupo de Ravichandran, estaba tratando de comprender mejor qué ocasiona la inflamación asociada a la artritis, cuando se dio cuenta que eliminar un gen llamado ELMO1 alivió los síntomas de la enfermedad en ratones. Esto fue particularmente sorprendente porque Arandjelovic y Ravichandran pensaron inicialmente que la pérdida de ELMO1 daría como resultado un aumento de la inflamación.

«Esto fue una completa sorpresa para nosotros«, dijo Ravichandran, presidente del Departamento de Microbiología, Inmunología y Biología del Cáncer de la UVA. «Me encantan los resultados de este tipo, porque nos dicen que, en primer lugar, no comprendimos completamente el problema científico cuando comenzamos a explorarlo y, en segundo lugar, estos resultados inesperados nos desafían a pensar de otra manera. Dado que la artritis reumatoide afecta a millones de personas en todo el mundo, sentimos la necesidad de comprender mejor esta observación«.

Profundizando en este resultado inusual, los investigadores determinaron que ELMO1 promueve la inflamación a través de su función en los glóbulos blancos conocidos como neutrófilos. Ravichandran describe a los neutrófilos como la «primera línea de defensa» del cuerpo porque detectan y responden a amenazas potenciales. «Normalmente son buenos para nosotros, contra muchas infecciones bacterianas«, detalló. «Pero también hay muchas veces en las que producen una gran cantidad de ‘fuego amigo’ que daña bastante a los tejidos –cuando permanecen demasiado tiempo o hay demasiados neutrófilos entrando–, en este caso, infiltrándose en las articulaciones durante la artritis«.

Los investigadores también descubrieron que existe una variación natural en el gen ELMO1 que pueden incrementar la movilidad de los neutrófilos y su potencial de invadir las articulaciones en mayor número, induciendo así la inflamación. (El posible análisis de sangre detectaría esta variación).

Aquí las cosas toman un giro particularmente interesante: normalmente, los médicos se muestran reacios a tratar de bloquear el efecto de los genes como ELMO1 en las personas, ya que estos genes pueden desempeñar diversas funciones en el cuerpo. Pero Ravichandran cree que ELMO1 es diferente. «ELMO1 se asocia con un conjunto muy específico de proteínas solo en los neutrófilos pero no en otros tipos de células que probamos«, indicó. «Por lo tanto, es de suponer que quizás solo afecte a un tipo de célula específico«. Este último resultado surgió de un estudio colaborativo en el que el grupo de Conrads en Inova realizó un análisis sofisticado de los pares proteómicos de ELMO1 en los neutrófilos, muchos de los cuales también tienen vínculos conocidos con la artritis humana. Esto otorgó una validación adicional para el papel de ELMO1 en la artritis reumatoide.

De manera alentadora, el bloqueo de ELMO1 en ratones de laboratorio alivió la inflamación de la artritis sin causar otros problemas, señaló Ravichandran. Su laboratorio ahora está buscando identificar medicamentos que podrían inhibir la función de ELMO1 y también está diseñando una prueba para la variación (también llamada polimorfismo) en el gen ELMO1.

«Este es otro ejemplo de cómo la investigación básica fundamental puede conducir a descubrimientos novedosos sobre problemas clínicamente relevantes que afectan a un gran número de personas«, concluyó Ravichandran.

 

Vía: Science Daily