fisiologia-humanaPor Miguel Ángel Webber

Un nuevo estudio publicado en el prestigioso diario científico Science dio a conocer un nuevo sensor fabricado de un novedoso material flexible, en el cual pueden ser impresos los circuitos necesarios para su funcionamiento. Esto permite al sensor conformarse en la piel humana, que en raros lugares llega a ser perfectamente plana.

Aunque han existido por mucho tiempo sensores que midan individualmente los productos metabólicos del cuerpo humano, como por ejemplo el ácido láctico producido por el cuerpo humano durante el ejercicio; así como su fisiología, por ejemplo, el ritmo y las pulsaciones del corazón, este es el primer sensor que incorpora ambas modalidades sin que causen interferencia entre ellas. Esto representa un importante primer paso en la creación de un sensor barato, preciso, cómodo y portátil con numerosas aplicaciones en el estudio clínico humano.

Por ejemplo, utilizando este sensor, podemos entender cómo varía el metabolismo durante el ejercicio, y cómo el metabolismo humano cambia en personas con distintas enfermedades y condiciones. Este tipo de información podría ser aprovechada para mejorar la calidad de vida en todo tipo de personas, desde pacientes con diabetes intentando entender cómo ejercitarse de manera segura, hasta atletas intentando mejorar su rutina diaria.

Adicionalmente, proveerá a doctores alrededor del mundo una forma accesible de medir información fisiológica de manera continua, esto es, midiendo sin parar en vez de únicamente en intervalos. Se entiende ahora que la fisiología humana es aún más compleja de lo que se pensaba, y cambia no sólo de minuto a minuto sino de segundo a segundo. Por ello, este tipo de sensores ayudarán no sólo a diagnosticar condiciones existentes, sino a entender cómo suceden este tipo de cambios en el cuerpo humano.

Alguien con el sensor podría usarlo por semanas a la vez, proporcionándole a los médicos una visión completa del funcionamiento de su cuerpo a través del día y la semana, de manera cómoda y sencilla para el paciente, quien puede continuar con su vida diaria en vez de necesitar monitoreo en un hospital.

Aunque el sensor en su forma actual sólo mide el ácido láctico y el pulso del sistema cardiovascular, representa un paso importante hacia el tipo de sensores que podrían revolucionar la práctica clínica.