De acuerdo con un nuevo estudio realizado por investigadoras del Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington, D.C. y publicado en la revista Human Brain Mapping, el cerebelo no afecta la capacidad para leer en las personas con dislexia. Dicho argumento desafía una teoría controversial previamente establecida.

El cerebelo es una estructura cerebral generalmente involucrada en la función motriz. Algunos científicos han sugerido en el pasado que juega un papel en los problemas de lectura relacionados con la dislexia.

Pero el nuevo trabajo cuestiona dicha teoría y podría conducir a un mejor tratamiento de este trastorno del aprendizaje, dijeron los autores.

La investigación previa sobre la lectura en la dislexia no había encontrado mucho respaldo para esa teoría … pero tales estudios tendían a centrarse en la corteza“, indicó Sikoya Ashburn, primera autora del estudio y candidata al doctorado en neurociencia.

Por lo tanto, abordamos la cuestión examinando específicamente el cerebelo con más detalle. No encontramos signos de que la estructura se viera comprometida durante la lectura en los lectores expertos, ni diferencias en los niños con discapacidad para leer“, detalló Ashburn.

En la investigación, las expertas utilizaron resonancia magnética funcional para controlar la activación cerebral en 23 niños con dislexia y en 23 niños sin el trastorno mientras leían. Los resultados revelaron que el cerebelo no queda comprometido durante la lectura en los lectores típicos y no difiere en los niños con dislexia.

La evidencia de la teoría del déficit cerebeloso nunca fue particularmente sólida, sin embargo, la gente se ha anclado a la idea e incluso desarrolló enfoques de tratamiento dirigidos al cerebelo“, comentó Guinevere Eden, autora principal del estudio, neurocientífica, profesora en el Departamento de Pediatría de Georgetown y directora de su Centro para el Estudio del Aprendizaje.

Los hallazgos ayudarían a refinar los modelos de dislexia y permitirían que los padres de niños con dificultades para leer puedan tomar decisiones informadas sobre qué tratamiento sería el más adecuado para sus hijos, concluyeron los autores.

 

Vía: Health Day News