Un nuevo modelo computacional predice con éxito cómo los ritmos diarios de sensibilidad al dolor afectan el procesamiento de este último, tanto en adultos sanos como en personas con dolor neuropático. Jennifer Crodelle, de la Universidad de Nueva York, junto con sus colegas, presentaron estos hallazgos en la revista PLOS Computational Biology.

Al igual que procesos como el metabolismo y el estado de alerta exhiben un ritmo diario, la sensibilidad al dolor cambia a lo largo del día. La sensibilidad suele ser más alta en la mitad de la noche y más baja al final de la tarde. Sin embargo, este ritmo se invierte para las personas con dolor neuropático, que sienten un dolor intenso en respuesta a un estímulo típicamente no doloroso. Para estos pacientes, la sensibilidad al dolor más baja ocurre durante la noche.

Los mecanismos subyacentes a los ritmos de dolor normales y neuropáticos no han sido claros. Para obtener nuevos conocimientos, Crodelle y sus colegas construyeron un modelo matemático que simula cómo se transmite el dolor desde un nervio hasta el cuerno dorsal de la médula espinal, donde el dolor se procesa inicialmente.

Los investigadores descubrieron que su modelo reproduce con éxito los resultados experimentales sobre la sensibilidad al dolor y predice cómo estos resultados se ven afectados por la hora del día. Por ejemplo, predice los efectos de la hora del día en la inhibición del dolor, el fenómeno en el que uno siente una disminución del dolor al aplicar una presión leve, como al agarrar un dedo del pie golpeado.

El modelo también sugiere un mecanismo potencial para el ritmo de sensibilidad invertido en personas con dolor neuropático: un cambio de la inhibición a la excitación en las conexiones sinápticas entre las células nerviosas. Este hallazgo apunta a objetivos para un estudio experimental adicional y un posible tratamiento.

«Nuestros resultados de modelado aportan un primer paso para entender cómo el ritmo diario en la sensibilidad al dolor afecta el procesamiento normal de este a lo largo del día y, potencialmente, cómo el ritmo diario puede beneficiar las estrategias de manejo del dolor en entornos clínicos«, destacó Crodelle. «Por ejemplo, la medicación para el alivio del dolor podría ajustarse de manera apropiada a lo largo del día, reduciendo así la cantidad total de medicación necesaria«.

Los siguientes pasos incluyen incorporar factores que pueden influir en el ritmo diario de sensibilidad al dolor, como la falta de sueño y el jet lag. El modelo también ayudaría a investigar cómo se reduce la sensibilidad al dolor con un tratamiento para el dolor crónico conocido como estimulación de la médula espinal.

 

Vía: Science Daily