La estrategia permitirá contar con un esquema terapéutico más eficaz para curar la hepatitis C, el cual se brindará sin costo a toda la población que sea portadora del virus. Esta acción abre la posibilidad a nuestro país de eliminar la enfermedad en el 2030, como parte de los objetivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Dr. David Kershenobich, director general del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y NutriciónSalvador Zubirán”, el principal impulsor de esta estrategia, señaló que este padecimiento es un problema de salud pública a nivel mundial y aproximadamente el 25 por ciento de los casos de cirrosis hepática y de cáncer son consecuencia de la hepatitis C, a pesar de que es una enfermedad curable y prevenible.

Este tratamiento permite tener una respuesta de efectividad del 98 por ciento y consiste en una tableta al día por un periodo de 12 semanas, sin efectos secundarios. Estos antivirales de acción directa permiten atender los seis genotipos del virus de hepatitis, sin importar el periodo de infección. Estos resultados, indicó David Kershenobich, permiten diseñar políticas de salud pública, no nada más de curación sino de prevención.

Asimismo, mencionó que la estrategia de eliminación de la hepatitis C, será fundamental para la reducción del tiempo entre el diagnóstico y el tratamiento. Anteriormente, sólo especialistas en el hígado atendían esta enfermedad. “Ahora es más fácil y cualquier profesional de la salud puede dar tratamiento, incluso hay países que cuentan con programas de eliminación, en donde hasta una enfermera puede prescribir el tratamiento porque no tiene efectos secundarios”, explicó el doctor Kershenobich.

Finalmente, mencionó que la operación de este programa de eliminación del virus permite documentar, entre otros aspectos, los factores de riesgo en la población mexicana, patrones de respuesta, y un observatorio que permita aprender de la epidemiología de la enfermedad.

Consideró esta estrategia como una inversión en salud de gran impacto, que incluso puede ayudar a acelerar el concepto de cobertura universal con equidad, al ser accesible para todas las personas que tienen una infección con el virus de hepatitis C.

La consolidación de este tratamiento antiviral es resultado de la coordinación entre las instituciones federales, para atender los principales problemas de salud pública que afectan a la población, a través de terapéuticas efectivas a bajo costo.