Claudia Ivonne Rodríguez Castañeda, estudiante del programa de doctorado en Ciencias Médicas Odontológicas y de la Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), obtuvo la Beca John Gray de la Asociación Internacional para la Investigación Dental (IADR), por su trabajo en el cuidado de pacientes con dolor orofacial y trastorno de la articulación temporomandibular.

Dicha condición afecta a entre el 40 y el 65 por ciento de la población mundial, y es un trastorno de las articulaciones que hace que la mandíbula explote o haga clic o incluso se “atasque” por un momento, causando también otros problemas como dolores de cabeza similares a las migrañas. Posee múltiples causas que incluyen: caries dental, mala posición dental, infecciones dentales, uso de prótesis mal ajustadas, estrés y trauma dental, entre otros.

Rodríguez Castañeda es la primera latinoamericana en recibir el Premio John Gray Fellowship, que cada dos años se entrega a un proyecto de investigación internacional que beneficia a la salud dental de la población. Hasta el momento, solo estudiantes de posgrado de Corea, Japón, Irlanda, Israel, Turquía y China lo habían recibido.

La mexicana realizará estancias en Uruguay, donde compartirá la experiencia de usar dispositivos desarrollados en la UNAM para diagnosticar y tratar afecciones dentales.

En el proyecto colaboró con Marcelo Kreiner, de la Universidad de la República (Uruguay), quien es uno de los especialistas más prestigiosos a nivel mundial en dolor orofacial y trastornos temporomandibulares.

En colaboración con la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM y con el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV), el Laboratorio de Fisiología de la División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología de la La UNAM creó tres dispositivos que permiten brindar diagnósticos y tratamientos oportunos y precisos para los citados trastornos.

Uno de ellos es el electromiógrafo digital, que utiliza sensores que se colocan externamente para determinar la actividad muscular en reposo y actividad.

Otro es un sistema de análisis oclusal, que se coloca en la boca del paciente y permite al dentista conocer la fuerza de la mordida ejercida sobre los dientes.

Finalmente, el tercero es un reflexómetro digital, con la capacidad de evaluar la función masticatoria midiendo el tiempo de respuesta del sistema nervioso central a algún estímulo.

Fernando Ángeles Medina, jefe del Laboratorio, explicó que estos dispositivos, todavía en proceso de patente, han beneficiado a más de dos mil pacientes en México; y destacó que han demostrado ser efectivos en el diagnóstico de bruxismo (apretar demasiado los dientes y hacerlos rechinar), apnea del sueño y dolor temporomandibular.

 

Vía: DGCS UNAM