Un nuevo tratamiento que reduce el desgaste de las articulaciones de la rodilla podría garantizar la recuperación absoluta de los pacientes que sufren osteoartritis. Así lo dio a conocer el doctor Rodrigo Mardones, uno de los autores de este nuevo avance del cual ya obtuvo su patente en Estados Unidos, situación que lo convirtió en el primer chileno al que se le otorga esta atribución por parte de la Clínica Mayo.

La innovación recibe el nombre de “construcción osteocondral para la reparación de lesiones de cartílago” e implica el desarrollo de una forma diferente de ver un problema que aún no tiene una solución definitiva. La osteoartritis es una condición que causa daño al cartílago, la membrana que cubre las articulaciones y que les permite trabajar. Cuando este cartílago se daña, ocurre un desgaste de las articulaciones que conduce a la osteoartritis. Durante muchos años, los tratamientos para corregirla consistieron en reparar la articulación partiendo de la creación de una nueva pieza de cartílago, pero siempre fallaron porque el hueso que lo recibe todavía está dañado, por lo que este nuevo segmento también se daña y deja de funcionar a corto plazo, indicó el doctor Mardones.

Lo que los científicos de la Clínica Mayo propusieron fue un tratamiento en el que el hueso y el cartílago se reemplazan por una estructura única creada en el laboratorio, donde el segmento óseo está constituido por un tejido sintético que luego se rellena de hueso, y la parte del cartílago se genera a partir de un tejido que tiene células madre y promueve el crecimiento del cartílago en el segmento, añadió.

El investigador chileno explicó que esta prótesis biológica puede sufrir desgaste como el cartílago normal. Por ello, si una persona de 30 años se somete a este tratamiento, la prótesis podría desgastarse, pero lo hará muchísimo menos o más cerca de lo normal que el desgaste que sufría antes del tratamiento.

Esto podría resultar en la recuperación completa del paciente, apuntó. El segmento dañado se elimina y la estructura se coloca en su lugar, reemplazando el daño y generando un cartílago de las características previamente definidas, muy similar al cartílago normal.

La construcción utilizada es parte de un tejido que incorpora las células madre del paciente para generar crecimiento de cartílago. Además, los investigadores aplicaron células madre en el hueso, la construcción condral y en la articulación, ya que estas células poseen la capacidad de generar tejido y tienen como función mantener la homeostasis a largo plazo de la articulación. La inyección de esta construcción de células madre no solo mejora el segmento de la articulación, sino que además mantiene una mejor calidad de vida a largo plazo.

No es común que un chileno viaje a Estados Unidos y obtenga una patente de esta índole. En 2003, el doctor Mardones se convirtió en el primer chileno y latinoamericano en ser aceptado como estudiante en cirugía reconstructiva de cadera en la Clínica Mayo. Tuvo que validar su título de médico en dicho país, por lo que también se convirtió en la primera persona en la historia de la clínica en obtener un puesto formal que, normalmente, solo es ocupado por estadounidenses.

 

Vía: Agencia ID