Un estudio reciente publicado en la revista The Lancet y realizado por expertos de la Universidad de Yale (Estados Unidos), aporta nueva información sobre la seguridad relativa y la efectividad de diferentes medicamentos para la hipertensión, a fin de tomar una decisión crítica y fundamentada respecto al tratamiento. El trabajo revela que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) podrían no ser la mejor opción para el tratamiento inicial.

En esta investigación sin precedentes y a gran escala, se reunieron datos de 4.9 millones de pacientes de nueve bases de datos institucionales en cuatro países. Los científicos utilizaron dichos datos para comparar la seguridad y la eficacia de las cinco clases de medicamentos para la hipertensión de primera línea, incluidos los ampliamente populares inhibidores de la ECA. Observaron qué tan bien cada medicamento prevenía las tres principales consecuencias para la salud de la hipertensión: ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca y evento cerebrovascular, y en qué medida cada medicamento causaba 46 efectos secundarios no deseados.

Al ser masivo y multinacional, el estudio ha revelado información clave que permite discutir con los pacientes las diferentes opciones en cuanto al tratamiento de su hipertensión, así lo destacó el doctor Harlan Krumholz, cardiólogo de Yale y autor del estudio. “Lo que es distintivo no es solo el tamaño, sino los métodos avanzados que optimizan la confiabilidad de los resultados“, afirmó.

Los grandes datos encontraron patrones que de otro modo hubieran requerido detectar 22,000 estudios observacionales típicos, indican los investigadores. Un hallazgo fundamental fue que la tiazida o los diuréticos similares a la tiazida son mejores para prevenir ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca y evento vascular cerebral que los inhibidores de la ECA, además de que mostraron ser más seguros que dichos inhibidores. Si se toman individualmente, las diferencias en seguridad y efectividad de los tratamientos podrían parecer pequeñas, señalan los científicos, pero a gran escala, se vuelven significativas. Los investigadores dijeron que si los 2.4 millones de personas en el estudio que actualmente usan inhibidores de ECA hubieran utilizado tiazida o diuréticos similares a la tiazida, podrían haberse evitado más de 3,100 eventos cardiovasculares importantes.

Dado que estos medicamentos son económicos y tienen un largo historial, los resultados claramente deberían alejarnos de la práctica frecuente de comenzar con los inhibidores de ECA. Estos hallazgos apoyan a las personas que optan por un diurético tiazídico en lugar de un inhibidor de ECA para el tratamiento inicial de su hipertensión“, concluyó Krumholz.

 

Vía: Yale News