Científicos de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, han identificado nuevas moléculas mensajeras que se desplazan entre las células, lo que podría ayudar a proteger la supervivencia de las neuronas y, en consecuencia, conducir a nuevos tratamientos para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Esta nueva investigación pionera descubrió el papel de una pequeña molécula que puede regular grandes cascadas de señalización y mejorar significativamente la supervivencia de las neuronas, algo que ayudará a allanar el camino para identificar y desarrollar nuevas terapias contra diversas enfermedades neurodegenerativas.

La ELA es un trastorno neurodegenerativo devastador que afecta a los nervios —las neuronas motoras— en el cerebro y en la médula espinal que le dicen a los músculos qué hacer. Los mensajes de estos nervios gradualmente dejan de llegar a los músculos, lo que hace que se debiliten, se vuelvan rígidos y, eventualmente, dejen de funcionar. La enfermedad progresiva afecta la capacidad del paciente para caminar, hablar, comer y respirar. Se sabe que 5,000 adultos en el Reino Unido la padecen y actualmente no existe cura.

Cerca del 10 por ciento de los casos de ELA se heredan, pero el 90 por ciento restante de ellos son causados ​​por complejas interacciones genéticas y ambientales que actualmente no se comprenden del todo, lo que se conoce como esclerosis lateral amiotrófica «esporádica». La causa genética más común conocida de esta afección es una mutación del gen C9orf72.

Aunque la ELA  afecta la supervivencia de las neuronas, otros tipos de células de apoyo, como los astrocitos (células gliales con forma de estrella en el cerebro y en la médula espinal) desempeñan un papel importante en la progresión de la enfermedad. Normalmente responsables de mantener las neuronas protegidas y nutridas, los astrocitos pueden volverse tóxicos en la ELA. En un organismo sano, estas células liberan bolsas de vesículas que contienen mensajes para comunicarse con otras células. En la ELA, estas vesículas extracelulares (EV) pueden contener factores tóxicos: ya no son compatibles con las neuronas, sino que contribuyen a su muerte.

La nueva investigación, dirigida por la doctora Laura Ferraiuolo, del Instituto de Neurociencia Traslacional de la Universidad de Sheffield (SITRAN), descubrió que cuando la molécula de micro-ARN, que puede regular grandes cascadas de señalización se introduce en un cultivo de neuronas motoras de astrocitos, la supervivencia de estas neuronas mejora significativamente.

El micro-ARN identificado en el estudio, llamado miR-494-3p, regula los genes involucrados en el mantenimiento de la salud y la fuerza de los axones de las neuronas. Los investigadores también encontraron que miR-494-3p se agotó significativamente en células derivadas de pacientes con ELA esporádica.

La doctora Ferraiuolo, de SITraN y autora principal del estudio, dijo: «Cuando se introdujo una forma artificial de miR-494-3 en el cultivo de neuronas motoras de astrocitos, la supervivencia de las neuronas mejoró significativamente.

«El estudio muestra que la restauración de micro-ARN agotados puede mejorar la supervivencia celular. Los resultados no solo arrojan más luz sobre los mecanismos de esta compleja enfermedad, sino que tienen un gran potencial para la identificación y el desarrollo de nuevas terapias para la ELA y otras enfermedades neurodegenerativas«.

La investigación, en colaboración con el equipo del doctor Guillaume Hautbergue en SITraN y el laboratorio del doctor Stuart Hunt en la Escuela de Odontología de la Universidad de Sheffield, se publicó en la revista EBioMedicine.

 

Vía: University of Sheffield