De acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Intellectual Disability Research que fue financiado por Public Health England, los niños que padecen discapacidades intelectuales tienen más probabilidades de vivir en áreas con alta contaminación del aire exterior que sus pares que no viven en dichas zonas.

Los hallazgos provienen de un análisis de datos extraídos del Estudio de Cohorte del Milenio del Reino Unido, una muestra representativa a nivel nacional de más de 18,000 niños del citado país nacidos entre los años 2000 y 2002.

Como un promedio obtenido a través de distintas edades, los niños con discapacidades intelectuales mostraron 33 por ciento más probabilidades de vivir en áreas con altos niveles de partículas de diésel, 30 por ciento más probabilidades de vivir en áreas con altos niveles de dióxido de nitrógeno, 30 por ciento más probabilidades de vivir en áreas con altos niveles de monóxido de carbono y un 17 por ciento más de probabilidades de vivir en áreas con altos niveles de dióxido de azufre.

Los autores señalan que la discapacidad intelectual es más común entre los niños que viven en áreas más desfavorecidas socioeconómicamente, que tienden a tener niveles más altos de contaminación del aire; sin embargo, la exposición a la contaminación ambiental es capaz de impedir el desarrollo cognitivo, lo que aumenta el riesgo de discapacidad intelectual.

Sabemos que las personas con discapacidades intelectuales en el Reino Unido tienen peor salud y mueren antes de lo que deberían. Esta investigación agrega otra pieza al rompecabezas de entender por qué ese es el caso y qué se debe hacer al respecto“, subrayó el doctor Eric Emerson, de la Universidad de Sydney, en Australia, y autor principal del trabajo.

 

Vía: Wiley