cerebro-conducta-social-hombres-mujeres-2De acuerdo con un nuevo estudio publicado hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el cerebro regula el comportamiento social de manera distinta en hombres y mujeres.

Un equipo de investigadores dirigido por el doctor Elliot Albers, director del Centro de Neurociencia del Comportamiento y profesor de neurociencia en la Universidad Estatal de Georgia, y el estudiante graduado José I. Terranova, ha descubierto que la serotonina (5-HT) y la arginina vasopresina (AVP) actúan de manera opuesta en hombres y mujeres para influir en la agresión y en la dominancia. Debido a que el dominio y la agresividad se han vinculado con la resistencia al estrés, estos hallazgos podrían influir en el desarrollo de estrategias de tratamiento más eficaces específicas para cada género, particularmente para los trastornos neuropsiquiátricos relacionados con el estrés.

Estos resultados comienzan a otorgar una base neuroquímica para comprender cómo el cerebro social funciona de manera muy diferente en hombres y mujeres“, apuntó Albers.

Diferencias destacadas de género ocurren en la incidencia, desarrollo y evolución clínica de muchos trastornos neuropsiquiátricos. Las mujeres, por ejemplo, tienen mayores tasas de depresión y trastornos de ansiedad, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), mientras que los hombres sufren más a menudo déficit de atención y autismo. Pese a las marcadas diferencias de sexo en la expresión de la conducta social y en la incidencia de estos trastornos psiquiátricos, se sabe poco acerca de cómo los mecanismos cerebrales que subyacen a estos fenómenos son distintos en mujeres y hombres. Además, existe un conocimiento limitado respecto a las diferencias de sexo en la eficacia de los tratamientos para dichos trastornos. Como resultado de ello, las estrategias de tratamiento actuales son, en gran parte, las mismas para ambos sexos.

En este estudio, llevado a cabo en hámsters, los investigadores estudiaron la hipótesis de que 5-HT promueve y AVP inhibe la agresividad y dominancia en las mujeres; y que 5-HT inhibe y AVP promueve la agresión y el dominio en los hombres. Los datos mostraron un fuerte apoyo a esta hipótesis tras descubrir que 5-HT y AVP actúan de maneras opuestas dentro del hipotálamo para regular el dominio y la agresión en hombres y mujeres.

El trabajo también halló que la administración del inhibidor de la recaptación de 5-HT llamado fluoxetina —uno de los medicamentos más comúnmente recetados para trastornos psiquiátricos— aumentó la agresividad en las mujeres e inhibió la agresión en los hombres. La investigación plantea la posibilidad de que los trastornos neuropsiquiátricos relacionados con el estrés, tales como el trastorno de estrés postraumático, puedan tratarse de forma más efectiva con medicamentos dirigidos a 5-HT en las mujeres y con fármacos dirigidos a AVP en los hombres.

El siguiente paso será investigar si existen diferencias de sexo en la eficacia de los fármacos activos para 5-HT y AVP en la reducción del estrés social.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science