Aprender a atarse un zapato o lanzar una pelota de baloncesto no es fácil, pero el cerebro de alguna manera integra las señales sensoriales que son fundamentales para coordinar los movimientos para que puedas hacerlo bien.

Ahora, científicos de la Universidad de Rutgers, Estados Unidos, han descubierto que las señales sensoriales en la corteza del cerebro, que juegan un papel clave en el control del movimiento y otras funciones, tienen un patrón diferente de conexiones entre las células nerviosas y efectos distintos en el comportamiento, en comparación con las señales motoras. El área motora de la corteza envía señales para estimular los músculos.

La nueva investigación sobre señales neuronales, publicada en la revista Current Biology, conduciría a nuevos tratamientos para los trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Huntington, o para enfermedades psiquiátricas como el trastorno obsesivo compulsivo.

Los científicos investigaron una región del cerebro llamada cuerpo estriado en un modelo de ratón. Esta parte, que integra señales de las áreas sensoriales y motoras de la corteza cerebral, está gravemente comprometida en enfermedades como el Parkinson y la enfermedad de Huntington.

«Encontramos que la estimulación de las señales de la corteza sensorial hizo que los ratones detuvieran sus acciones durante una tarea de comportamiento, pero las señales de la corteza motora les hicieron realizar la tarea de manera más impulsiva«, dijo el autor principal David J. Margolis, profesor asistente en el Departamento de Biología Celular y Neurociencia en la Escuela de Artes y Ciencias de la Universidad de Rutgers-New Brunswick.

Investigaciones futuras buscarán dilucidar los patrones de señalización entre la corteza cerebral y el cuerpo estriado durante diferentes tipos de paradigmas de aprendizaje en ratones, a fin de comprender los mecanismos de conexión de las células nerviosas. El objetivo final es comprender cómo la señalización anormal de la corteza y el cuerpo estriado interviene en los trastornos neurológicos y psiquiátricos.

 

Vía: Science Daily