Científicos de Estados Unidos, Rusia y Francia descubrieron un nuevo antibiótico que es producido por una bacteria que habita en un bosque tropical de nuestro país, específicamente en su suelo. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, permitiría cultivar “plantas probióticas”, plantas más robustas y encontrar otros antibióticos.

Respecto al nuevo antibiótico, al cual denominaron fazolicina, este evita que las bacterias patógenas entren en los sistemas de raíces de la planta de frijol y la mantiene fuerte. Asimismo, podría tener aplicación en otras legumbres que son de interés para el sector agrario y alimentario.

Los probióticos son microorganismos vivos que se sabe benefician la salud de los seres humanos. De igual forma, los probióticos también pueden beneficiar a las plantas, manteniéndolas saludables y protegidas.

Queremos mostrar que la bacteria se puede usar como ‘probiótico para plantas’ porque la fazolicina evita que otras bacterias potencialmente dañinas crezcan en el sistema de raíces de plantas de importancia agrícola“, destacó Konstantin Severinov, autor principal del estudio e investigador de la Universidad Rutgers (Estados Unidos).

La bacteria productora de fazolicina es una especie aún no identificada de Rhizobium, un género de bacterias gram-negativas del suelo que fijan nitrógeno atmosférico. Fue hallada en un bosque tropical de la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, en Veracruz, concretamente en el suelo y en las raíces de frijoles silvestres (Phaseolus vulgaris). Al igual que otras bacterias del género antes citado, el microbio productor de fazolicina forma nódulos en las raíces de las plantas del frijol y les aporta nitrógeno, lo que las hace crecer más saludables y robustas. A diferencia de otras bacterias del género Rhizobium, esta también defiende a las plantas de las bacterias dañinas. De esta forma, el descubrimiento tendría aplicaciones no solo en los frijoles, sino también en los chícharos, garbanzos, lentejas, maní, soya y otras legumbres.

A través de análisis informáticos y bioinformáticos, los investigadores lograron predecir la existencia de fazolicina y posteriormente confirmaron su presencia en el laboratorio. Con ello, determinaron la estructura atómica del antibiótico, y se dieron cuenta de que está unido y ataca al ribosoma, la fábrica de producción de proteínas de las células bacterianas.

Sumado a lo anterior, los expertos notaron que podían modificar y controlar la sensibilidad o susceptibilidad al antibiótico mediante la introducción de mutaciones en los ribosomas.

La resistencia a los antibióticos es un gran problema tanto en la medicina como en la agricultura, y las búsquedas continuas de nuevos antibióticos son muy importantes, ya que pueden brindar pistas para futuros agentes antibacterianos“, finalizó Severinov.

 

Vía: Agencia ID