Las convulsiones epilépticas ocurren en una de cada 10 personas que han sufrido una lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés). Ahora, una nueva investigación concretada por especialistas de la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA) y publicada en la revista The Journal of Neurosciencehalló un enfoque innovador para retrasar la progresión de la epilepsia. En un modelo experimental de ratones, los investigadores eliminaron con éxito las nuevas neuronas que se desarrollan tras una lesión cerebral para reducir las convulsiones. Gracias a estos resultados, creen que la técnica podría reducir la epilepsia posterior a una lesión.

Ya sabemos que las nuevas neuronas contribuyen a la epilepsia, pero no sabíamos si podríamos atacarlas después de la lesión, una vez que ya habían comenzado las convulsiones“, dijo Jenny Hsieh, presidenta de la Fundación Semmes, profesora de biología celular y directora del Consorcio sobre Salud Cerebral de la UTSA.

Tener la capacidad de hacer esto sería clínicamente relevante, porque los primeros signos de advertencia de la epilepsia son las convulsiones en sí“, agregó.

Las personas que experimentan lesiones cerebrales traumáticas como consecuencia del uso de armas de fuego o accidentes automovilísticos tienen un mayor riesgo de desarrollar convulsiones. Durante una convulsión, ocurre una alteración eléctrica repentina y anormal en el cerebro que produce varios síntomas: movimientos extraños de la cabeza, cuerpo, brazos, piernas u ojos, como rigidez o temblores. La falta de respuesta y mirar fijamente, masticar, chasquear los labios e incluso experimentar imágenes visuales extrañas también son indicativos de una convulsión.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, las visitas a los departamentos de emergencias relacionadas con TBI, así como las hospitalizaciones y las muertes por dicha causa, aumentaron en un 53%. Quienes tienen una convulsión una semana después de sufrir un traumatismo craneal poseen un 80% más de probabilidades de sufrir otro ataque epiléptico postraumático.

Las convulsiones generalmente se presentan donde hay una cicatriz en el cerebro como consecuencia de la lesión. Las nuevas neuronas generadas tras una lesión cerebral normalmente no migran ni se desarrollan con normalidad. Si el problema no se trata, dichas células pueden contribuir al desarrollo de epilepsia.

Hsieh y sus colegas eliminaron sistemáticamente las nuevas neuronas que se formaron durante las ocho semanas posteriores a una convulsión en ratones. Luego, el equipo de la UTSA dio seguimiento a la actividad de las convulsiones en los roedores y observó que los animales que recibieron tratamiento experimentaron una reducción del 65% en las convulsiones, en comparación con los ratones que no fueron tratados. Este efecto requirió más de cuatro semanas de tratamiento continuo.

Ahora sabemos que podemos eliminar nuevas neuronas después de las convulsiones iniciales“, indicó Hsieh. “Si bien no podemos detener las primeras convulsiones, podemos tratar de prevenir las convulsiones secundarias. Esto es muy emocionante y puede llevar a nuevas estrategias terapéuticas“.

Aunque los hallazgos apoyan el papel de las nuevas neuronas en el inicio de la epilepsia, también sugieren que existen factores adicionales involucrados.

Descubrimos que una vez que el tratamiento se detuvo, la reducción de las convulsiones no fue permanente. Esto podría deberse a cambios anormales en el cerebro epiléptico, como la inflamación crónica o los astrocitos reactivos, que afectan el desarrollo de nuevas neuronas. Ahora estamos investigando esas posibilidades“, concluyó Hsieh.

 

VíaUniversity of Texas at San Antonio