Investigadores de la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg (MLU), en Alemania, desarrollaron una nueva y prometedora clase ingredientes activos contra bacterias resistentes a antibióticos. En las pruebas iniciales en cultivos celulares e insectos, las sustancias fueron tan efectivas como los antibióticos comunes. Los nuevos compuestos se dirigen a una enzima especial que solo es producida por las bacterias en una forma específica, y que previamente no fungía como blanco de otros antibióticos. De ahí que las bacterias todavía no hayan desarrollado resistencia a ella. El trabajo se publicó en la revista Antibiotics.

Ya sean bacterias o gérmenes como el MRSA (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina), aquellas con resistencia antimicrobiana se han vuelto un problema para los médicos y pacientes de todo el mundo. Hace solo unas semanas, varias grandes compañías farmacéuticas también anunciaron que estaban reduciendo aún más su propio trabajo de investigación respecto a crear nuevos antibióticos. “Sin embargo, para poder tratar las enfermedades infecciosas de manera confiable y a largo plazo, necesitamos nuevas sustancias activas contra las cuales las bacterias aún no hayan desarrollado resistencias“, destacó el profesor Andreas Hilgeroth, del Instituto de Farmacia de la MLU, quien en colaboración con investigadores de la Universidad de Greifswald y la Universidad Julius Maximilian de Würzburg, también en Alemania, está trabajando en estas nuevas sustancias activas dentro de un proyecto científico financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de dicho país.

En este reciente estudio, los autores desarrollaron nuevos ingredientes activos que atacan una enzima especial que solo aparece en esta clase de bacterias patógenas: la llamada piruvato quinasa, la cual desempeña un papel importante en los procesos metabólicos. La idea es que si el metabolismo de las bacterias es obstruido, esto finalmente las vuelve inofensivas. “La piruvato quinasa es un objetivo ideal para nuevos ingredientes activos. En el mejor de los casos, las nuevas sustancias solo afectan a la enzima bacteriana y, por lo tanto, a las bacterias. Si es así, debería haber solo unos pocos efectos secundarios. Además, esta nueva estructura blanco puede aprovecharse para acabar con la resistencia a los antibióticos existente“, indicó Hilgeroth.

En experimentos celulares y pruebas iniciales en larvas de la polilla de cera, un organismo modelo utilizado en ciencias de la vida, los investigadores pudieron confirmar la eficacia de sus nuevas sustancias. Los mejores compuestos lograron, al menos, tan buenos resultados como los antibióticos convencionales. Asimismo, los científicos ya realizaron una solicitud de patente para estos ingredientes activos. “Estos resultados iniciales nos dan la confianza de que estamos en el camino correcto“, subrayó Hilgeroth. Sin embargo, los ingredientes todavía deben someterse a muchas otras pruebas antes de que puedan probarse en ensayos clínicos a gran escala con humanos. Por lo tanto, podrían pasar más de diez años antes de que estas prometedoras sustancias se conviertan en un fármaco comercial.

 

Vía: Science Daily