El tratamiento de la tuberculosis todavía conlleva ingerir varios antibióticos durante un período de muchos meses, siendo una tortura para muchos pacientes. A esto se suma la creciente resistencia a múltiples fármacos del patógeno, la cual complica y prolonga el tratamiento; y sus efectos secundarios a menudo conducen a una interrupción del mismo y a tasas elevadas de mortalidad. Por lo tanto, desarrollar enfoques terapéuticos alternativos es de importancia crítica. Con base en lo anterior, científicos del Hospital Universitario de Colonia (Alemania) adscritos al Centro Alemán de Investigación sobre Infecciones (DZIF), actualmente trabajan en una inmunoterapia que apoya el tratamiento con antibióticos. En su estudio actual, pudieron identificar una nueva proteína objetivo en las células inmunes humanas, que pueden inhibir los efectos destructivos de las bacterias.

Jan Rybniker, investigador del Hospital Universitario de Colonia y el DZIF, explicó: “Si podemos apoyar el tratamiento antibiótico con inmunoterapia, la duración del tratamiento se acortaría, lo que a su vez reduciría las complicaciones secundarias“. Los científicos están en la búsqueda de medicamentos que puedan inhibir la muerte celular inducida por tuberculosis (necrosis) y la consiguiente destrucción del tejido pulmonar. A diferencia de atacar directamente a las bacterias con antibióticos, este tratamiento está dirigido al huésped y, por lo tanto, combate las consecuencias de la infección sin atacar de forma directa al patógeno.

El punto de partida para las investigaciones son los corticosteroides —un grupo de hormonas que se han utilizado con éxito como complemento del tratamiento para la tuberculosis durante décadas— como la dexametasona. Sin embargo y hasta ahora, su mecanismo de acción preciso no se conocía. “Hemos podido demostrar que los corticosteroides inhiben la muerte celular inducida por Mycobacterium tuberculosis que puede favorecer el proceso de curación“, destacó Rybniker.

Los científicos usaron estudios de biología celular a fin de dilucidar el mecanismo de acción preciso para el efecto de los esteroides. Una proteína llamada p38 MAP quinasa, que aumenta la liberación de hormonas inflamatorias e induce la muerte celular, desempeña un papel central en esta vía. “Hemos identificado una nueva proteína objetivo en esta quinasa, que podemos inhibir con agentes activos“, dijo Rybniker. Ya se han probado numerosos inhibidores de la p38 MAP quinasa en ensayos clínicos sobre artritis reumatoide, enfermedad de Crohn y enfermedades pulmonares crónicas. El científico está seguro de que “estas sustancias ahora también podrían usarse en el tratamiento de la tuberculosis“.

El siguiente paso en este trabajo implica utilizar detección de alto rendimiento para encontrar otras sustancias que puedan inhibir la muerte celular inducida por la tuberculosis, mediante el bloqueo de la quinasa mencionada anteriormente. En colaboración con el Centro de Investigación Borstel, estas sustancias serán probadas en modelos animales. Al hacerlo, los científicos esperan descubrir nuevos caminos en la inmunoterapia.

 

Vía: German Center for Infection Research