A medida que llega la primavera en el hemisferio norte, muchas personas comienzan a hablar mal de una planta herbácea y arbustiva llamada ambrosía, una de las principales culpables de las alergias estacionales. Pero ahora, un grupo de científicos podría haber descubierto un nuevo uso prometedor para algunas sustancias producidas por esta hierba.

En un estudio publicado en la revista Journal of Natural Products de la American Chemical Society (ACS), los investigadores identificaron y caracterizaron compuestos de la ambrosía que podrían ayudar a las células nerviosas a sobrevivir en presencia de los péptidos causantes de la enfermedad de Alzheimer (EA).

Las personas con EA, un trastorno neurodegenerativo, a menudo tienen problemas de juicio, cognición, memoria y comportamiento. Los científicos han vinculado la EA con la acumulación de péptidos beta amiloides (Aβ) en el cerebro, los cuales forman placas que matan las células nerviosas. Desafortunadamente, los cinco medicamentos actualmente aprobados para el tratamiento de la EA solo retrasan la progresión de la enfermedad por un corto tiempo.

Ante ello, Won Keun Oh y sus colegas analizaron 300 extractos de plantas naturales para detectar actividad contra la EA en un estudio preliminar. De esta forma, encontraron un candidato sorprendente: la planta Ambrosia artemisiifolia (ambrosía común). Esta maleza invasiva, originaria de América del Norte, se ha extendido hasta América del Sur, Asia y gran parte de Europa. Oh y sus colegas decidieron aislar y caracterizar las estructuras de los compuestos de ambrosía responsables de esta actividad neuroprotectora.

Los investigadores aislaron 14 compuestos de plantas de ambrosía que parecían proteger las neuronas de la toxicidad inducida por Aβ. Asimismo, determinaron las estructuras de los compuestos con resonancia magnética nuclear, espectrometría de masas y otras técnicas analíticas. Siete de los productos químicos, incluidos los terpenoides y los conjugados de espermidina, se habían descrito anteriormente, pero el resto eran terpenoides recientemente identificados. Cuando los investigadores agregaron los dos compuestos nuevos más activos a una placa de laboratorio que contenía neuronas que producen Aβ, alrededor de 20 por ciento más células sobrevivieron, en comparación con aquellas que no recibieron el tratamiento.

 

Vía: Science Daily