cascarones-de-huevoEn el Instituto de Química de la UNAM se realizan estudios de bioquímica en cascarones de huevo de aves que han tenido resultados que podrían tener aplicaciones en desarrollo de nuevos materiales y en aplicaciones biomédicas.

Con un proceso llamado biomineralización, los investigadores del Instituto de Química de esa casa de estudios, bajo la coordinación de Abel Moreno Cárcamo, analizaron la formación de cristales en sistemas biológicos. Este proceso, vincula la parte inorgánicas con la orgánica de los cascarones, evidenciando dos tipos de fenómenos: patológicos y no patológicos. En la primera clasificación se encuentran las calcificaciones (renales, pancreáticas biliares y vasculares), en el segundo grupo se ubica la formación de estructuras, señaló Moreno.

Esta investigación, que ha durado poco más de diez años, ha logrado aislar proteínas que se relacionan con este tipo de proceso. Actualmente, el estudio multidisciplinario se encuentra en una etapa de análisis que busca la forma en la que la actividad patológica podría ser inhibida.

Los descubrimientos de este equipo lo han llevado a desarrollar estudios de biomimética, una ciencia poco conocida en México y que busca “aprender de la naturaleza cómo se fabrican ciertas estructuras y crear nuevos materiales llamados biomiméticos o bioinspirados”.

Adicionalmente, la investigación puede tener un impacto en aplicaciones biomédicas, pues a través de ella se podría entender la manera en la que se forman las precipitaciones que hacen los cálculos renales, pancreáticos, biliares o cardiovasculares. Todos ellos, están relacionados con la precipitación de carbono de calcio, y aprender cómo es que se constituyen podría posibilitar el desarrollo de soluciones para inhibirlos.

El especialista de la UNAM señaló que si bien la medicina cuenta ya con soluciones parciales y técnicas para disolver los cálculos, éstas, como en el caso de las precipitaciones cardiovasculares, pueden resultar muy riesgosas al implicar operaciones a corazón abierto.

“Nuestra investigación apunta a que en lugar de intervenir fisiológicamente el órgano, se inhiba el proceso patológico causante de la precipitación, o si ya se produjo el cálculo vascular, tratar de detenerlo, de tal modo que las aplicaciones biomédicas también están contempladas en esta indagación”, destacó.

Vía: DGCS UNAM